La crisis global del capitalismo viene acompañada también de una crisis de los sistemas judiciales, diseñados para facilitarle las cosas a los grandes capitales. Pero claro, lo que es un debate de ideas en proceso a nivel global, en nuestro país se ve reducido a las prácticas más burdas: la coima, el amiguismo y la embriaguez del pequeño poder. Porque a los Chávarry o a los Hinostroza no les interesan ni la justicia, ni las ideas, ni las personas, solo les interesan sus bolsillos. Y tienen en Keiko Fujimori, la política que necesitan.