Ya habían perdido la decencia, el curul, el sueldo, solo les quedaba algo por perder: no la virginidad, claro (salvo Arimborgo), sino la inmunidad. ¿Eh, señor Mamani, señora Ponce, señor Vieira? ¿Qué se siente volver a ser el pueblo llano? Para celebrar este día, ayer cazaron a Donayre, el hombre que dejó la imagen del ejército por los suelos, largamente peor que el LUM.