Las últimas encuestas son sumamente desalentadoras no solo para el futuro inmediato de la ciudad de Lima, que probablemente padecerá otros cuatro años de insensatez y expolio, sino para el futuro a mediano plazo ya no solo de Lima sino del Perú entero. Porque que los dos candidatos que encabezan la intención de voto en la capital del Perú del s. XXI sean Reggiardo y, ahora, también Urresti, dice mucho de la ceguera, la confusión e incluso la apatía de la población electoral, de la cual, recordemos casi medio millón son jóvenes que votarán por primera vez en su vida.